La Investigación Científico-Educativa
 en México y Brasil

 

René Pedroza Flores
Univ. Autónoma del Estado de México bufi@prodigy.net.mx

Maria Abadia da Silva
Doctoranda Unicamp

 

 

Significado social de la investigación científica de educación

El desarrollo de las ciencias naturales, sociales y de la tecnología tiene como meta el aprendizaje interactivo (aprender uno con el otro) y mejorar la vida, además encontrar alternativas frente a los desafíos e incertidumbres. Por un lado, la necesidad de buscar las interpretaciones y aprender a dominar los fenómenos en su entorno, la curiosidad, la inteligencia, y la creatividad son fuerzas que impulsan el conocimiento, por otro, la investigación científica y tecnológica exige centros de estudios, institutos, laboratorios, bibliotecas, comunidad de especialistas, de colaboradores, equipos, red de intercambios, divulgación, política sectorial y política de financiamiento público y privado.

El hombre para producir conocimientos, crear y recrear saberes, interpretar relaciones humanas, explicar y comprender las manifestaciones de la naturaleza, aprender con el Otro, vencer así mismo, traspasar sus límites y cambiar la historia, exige que se creen las condicione de trabajo, políticas de intercambio, espacios para la investigación y para la formación de especialistas. En las universidades europeas, los centros de estudio e investigación de los institutos, laboratorios, sumados a los acervos, archivos, bibliotecas, hemerotecas, especialistas y colaboradores formaron una tradición cultural dotada para producir, innovar y divulgar los intentos de las ciencias. La organización socioeconómica y político-religiosa que se constituyó en Europa a partir del siglo XVIII, posibilitó la formación e institucionalización de la educación y de la investigación, con la tutela del Estado que redistribuyó los gestores y multiplicadores del conocimiento y los repetidores y consumidores de ese mismo conocimiento producido. Esto contribuyó en los siglos posteriores, por un lado, a reafirmar las diferencias económicas entre los países, y por el otro, a configurar un mapa de relaciones de dominio, los países capitalistas avanzados sobre los periféricos, imponiendo a su vez la división internacional del conocimiento, definiendo políticas selectivas de financiamiento público y privado para el desarrollo científico y tecnológico. En el presente las diferencias se constatan en la mayor aplicación de recursos financieros hacia investigaciones consideradas como estratégicas y prioritarias para las naciones pertenecientes al llamado grupo de los ocho (Estados Unidos, Alemania, Japón, Inglaterra, Francia, China, Italia y Rusia); mientras que en los países capitalistas periféricos, permeados por el deterioro social y por la aplicación de políticas externas de corte restrictivo, sumándose la ausencia de políticas endógenas firmes de financiamiento para la ciencia, la tecnología y la educación, son elementos de su realidad que limitan al trabajo de los investigadores, asfixiando centros de estudio e investigación y reduciendo los espacios de creación e innovación.

La historia de la investigación educativa en América Latina

La investigación educativa como parte inherente de los progresos de la investigación científica tiene estrecha relación con el nivel de desarrollo económico y social alcanzado por los países, con las políticas y estrategias educativas seleccionadas y, con el ideal de hombre que la sociedad crea según su sistema de valores, esto manifiesta la vinculación sociedad/educación. En la historia de la investigación científico-educativa de América Latina, conforme han cambiado los contextos sociales, también ha cambiado la comprensión de los problemas educativos y su reflexión con base a distintos paradigmas teóricos. Se ha intentado hacer coincidir las explicaciones conceptuales elaboradas para otras regiones, americanas y/o europeas, con las necesidades específicas de crecimiento y desarrollo económico de las naciones Latinoamericanas. De esta forma en América Latina han estado presentes hasta antes de mediados de los años 80, tres paradigmas, el liberal, que correspondió al momento de la conformación de los estados nacionales; el economicista, sustentado por la teoría del capital humano, aplicado en el momento de la sustitución de importaciones; y el reproduccionista, que observa de forma crítica los resultados del paradigma economicista. Según Tedesco: "...la evolución de los paradigmas teóricos -importados- en América Latina ha seguido una evolución propiamente teórica, sin vinculación con los problemas reales que debían ser explicados (y resueltos)" (Tedesco, 1985: 21). En América Latina sobre sale el hecho de contar con esfuerzos de creación teórica en las ciencias sociales de carácter endógena, tal es el caso de la propuesta de la teoría de la dependencia, que respondía a las concepciones de centro y periferia de la teoría desarrollista de la CEPAL, una tesis central era, que los países Latinoamericanos eran débiles no porque hubiesen nacido débiles, sino porque fueron extraídas sus riquezas por los países imperialistas. Paralela a la teoría de los dependentistas, se desarrolla la teoría de Paulo Freire, que en el terreno de la investigación educativa la consideramos como la explicación teórica endógena relacionada con las especificidades de la región Latinoamericana y en esto coincidimos con Latapí, cuando afirma que: "El enfoque de Freire, iniciado por este autor como un método psicosocial de alfabetización basado en la concientización, evolucionó posteriormente hasta desembocar en la investigación participativa y la educación popular actuales. En el intento de consolidar teóricamente estas corrientes, algunos autores han recurrido al marxismo de Gramsci, la epistemología dialéctica y la sociología hermenéutica (...) estos esfuerzos (...) tienen una innegable originalidad latinoamericana" (Latapí,1994:49).

En los últimos años, la investigación educativa discurre por un lado, bajo la influencia de las políticas neoliberales, que en la reflexión científica halla cabida en las posturas teóricas renovadas del capital humano, por el otro, la herencia marxista, rejuvenecida en la Escuela de Frankfort, y Giroux, fomenta la postura crítica y de resistencia. En esta dualidad predomina la primera postura, contra corriente del significado social de esto, la investigación educativa en América Latina, ha retomado nuevas energías en países como Brasil, Argentina, Chile y México.

La situación en México

En México de acuerdo a Martínez Rizo (1996), la investigación educativa a pasado por cinco etapas:

 

La primera denominada como la prehistoria de la investigación educativa mexicana, abarcó hasta inicios de los 60, no ocupó un papel central, fue más bien, el tiempo en que aparecen ciertas instituciones preocupadas por indagación educativa, como fue el caso del Instituto Nacional de Pedagogía (1936), a nivel de América Latina influyó la creación del Centro regional de Educación Funcional y Alfabetización para América Latina (1951) y el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa (1956)

La segunda etapa denominada coma los inicios, abarcó de principios de los 60 hasta inicios de los 70, comienza a tener reconocimiento la IE, ante las carencias de recursos humanos formados para las diversas necesidades sociales y económicas del país. En este período se crearon importantes instituciones como: el Centro de Estudios Educativos (1963), Oficina de Recursos Humanos del Banco de México (1964)el Servicio Nacional de Adiestramiento Rápido en la Mano de Obra en la Industria (1965), Centro de Didáctica y la Comisión de Nuevos Métodos de Enseñanza (1969), que posteriormente se fusionaron para formar el Centro de Investigaciones y Servicios Educativos.

La tercera etapa denominada de primera consolidación, abarcó de inicios de los 70 hasta inicios de los 80, adquieren relevancia central las actividades educativas de formación e investigación, se crean distintas instituciones orientadas a estas tareas, inician los esfuerzos por organizar a nivel nacional los recursos ocupados en problemas educativos, cristalizando dichos esfuerzos por una parte, en la creación del Programa Nacional Indicativo de Investigación Educativa (PNIIE), fue una instancia que apoyó el Conacyt durante el período de 1978 a 1982, bajo la coordinación del Dr. Pablo Latapí: "Dicho programa se propuso cumplir una función indicativa o de orientación, una promocional y otra operativa y, con recursos modestos, logró favorecer el desarrollo de las instituciones, los programas de formación de investigadores, la conservación de los acervos documentales y bibliográficos, así como participar en la discusión de las prioridades y los estudios sobre la propia investigación educativa" (Latapí, 1994:97). Por otra parte, en la celebración del primer Congreso Nacional de Investigación Educativa en 1981, donde se presentaron ponencias que comprendían distintas temáticas, esto sirvió como indicador de la presencia que había logrado hasta el momento la IE.

La cuarta etapa denominada bajo el signo de la crisis abarcó fines del sexenio de López Portillo e inicios de la administración de Miguel de la Madrid, ante los problemas económicos, se redujeron partidas presupuestarias destinadas a la IE, no sólo no crece la actividad de la IE, sino que incluso desaparecen programas e instancias, creadas en períodos anteriores como el caso del PNIIE y algunas instancias de la SEP. Respecto al secuencia del congreso nacional, éste se interrumpe por doce años.

La quinta etapa a la que se le puede denominar como de recuperación, comprende desde la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación en 1992 hasta la fecha. La IE se caracteriza por su crecimiento cuantitativo y cualitativo, se pone en marcha nuevamente el Congreso Nacional de Investigación Educativa, se propone la federalización de la educación básica y de la escuela normal, en los Estados aparecen programas de posgrado y departamentos de investigación educativa y crecen los intercambios internacionales de recursos humanos.

El desarrollo teórico de la investigación científico-educativa a lo largo de su historia se ha caracterizado por la incorporación constantes de los progresos en las distintas ciencias, hoy se observa la cohabitación de enfoques ligados a una u otra de las tradiciones en la explicación científica: Aristotélica y Galileana. Una orientada a los aspectos cualitativos, la otra, a los cuantitativos; de las dos, es la primera la quizá halla avanzado más, a partir de la difusión de la hermenéutica, la etnografía y la teoría del discurso.

 

Aportaciones sobre la investigación en Brasil

La relación sociedad-educación de la que se ha hablado, no es ajena en la historia de la investigación científica en Brasil. Si por un lado el proyecto de la nación brasileña estaba creado para el desarrollo económico, este no estaba exento de los esfuerzos de algunos intelectuales para fundar centros de investigación, laboratorios, centro de información documental y archivos de memorias rescatando la historia de los vencidos y colocando énfasis en la cultura científica como valor en cualquier nivel de escolaridad. La necesidad de comprender e intervenir en la sociedad impulsaron los esfuerzos a fin de establecer políticas para desarrollar Centros de Ciencias y Tecnología, con especialistas nacionales e internacionales, equipados e interrelacionados a través de convenios y de intercambios . En principio se dedicaron a la formación de sus maestros y doctores, profesionales liberales para el sector productivo y público, siendo que, en su heterogeneidad, cada universidad, institutos y facultades acomodan a sus prioridades en las áreas de sociales, exactas, biológicas y tecnológicas vinculadas a las políticas gubernamentales, intereses empresariales y necesidades regionales y sociales.

La investigación educativa en la década de los treinta fue incursionada por los centros de estudios de la Universidad de Sao Paulo, ahí emplearon los debates y las preocupaciones educativas, explícitas en la revista brasileña de Estudios Pedagógicos, y en varios congresos. En principio la investigación educativa bajo la influencia de las ciencias naturales, dominó un modelo positivista comtiano, un modelo experimental manifestado en las investigaciones cuantitativas (1970) y posteriormente surgieron los estudios de investigación cualitativa las en vertientes, investigación participativa, investigación acción, investigación etnográfica y estudios de caso (Ludke: 1986).

La configuración actual de la educación superior brasileña es una expresión de la política expansionista de la década de los setenta (Schuwartzman: 1991), vinculada al paradigma del crecimiento económico prevaleciente en la época. Las Universidades públicas en cuanto instituciones generadoras del conocimiento constituyen parte de las sociedades que las legitima y financia. El país cuenta con 893 instituciones de enseñanza superior de las cuales 227, cerca del 25% son públicas y las demás 666, cerca del 75% pertenece a la red privada. Del total de 893 institutos de enseñanza superior existentes, 106 se estructuran como universidades siendo: 37 federadas, 19 estatales, 4 municipales y 46 privadas; 787 están divididas entre facultades, institutos, establecimientos superiores aislados y fundaciones universitarias (MEC: 1994).

La mayor parte de la investigación del país procede de las universidades públicas que sobre los principios de la autonomía universitaria, universalismo, diversidad, pluralidad, democracia, auto evaluación y ética gozan del reconocimiento de sus especificidades en el conjunto de las instituciones públicas. Pero dos aspectos merecen una reflexión: uno, por los programas de graduación y pos-graduación, por los proyectos de investigación en las áreas de sociales, exactas, biológicas y por los especialistas, centros de investigación, laboratorios, archivos, intercambios y convenios nacionales e internacionales.

Estos Centros de Investigación de excelencia y pertinencia social en sintonía con las cuestiones prioritarias agregan instituciones, investigadores, alumnos y profesores en servicio que desarrollan en equipos proyectos, programas y actividades científicas, tecnológicas e pedagógicas, numerosos esfuerzos de integración entre docencia, investigación y extensión, cuyo intento es disminuir las distancias entre universidades y la sociedad. Nuestros centros y nuestros institutos de investigación educativa, el trabajo de la comunidad científica posibilitaron la reflexión sobre la cultura y la investigación en cuanto elementos prioritarios de las prácticas pedagógicas en cualquier nivel escolar.

Otro, la expansión desordenada de la enseñanza superior produjo distorsiones en cuanto a la oferta y calidad de las investigaciones y de la enseñanza . Están presentes todavía problemas de infraestructura, falta de equipos, ausencia de especialistas, tipo de contratación de la planta docente y de investigadores, enseñanza nocturna, evaluación y abandono de los estudiantes, salarios de los investigadores, ingreso a la universidad (Veja: 1997), sumándose las políticas de reducción de financiamiento público que se manifiestan en los crecientes convenios con el sector privado, los criterios para la aprobación de los proyectos, en la reducción de becas para maestros y los alumnos, en las exigencias de productividad, en la reducción de los plazo para concluir las investigaciones (Veja: 1997) y las exigencias impuestas por los órganos de fomento y amparo a la investigación como la Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior (CAPES).

¿Qué es la investigación educativa?

Hoy en día, es frecuente escuchar en distintos foros académicos sobre educación, una insistente inquietud por demarcar los limites de lo que debe ser la IE, esto con el fin de separarla de lo que se entiende por investigación científica. A la primera se le entiende como aquella dirigida a la atención de los problemas micro y operativos de la educación, práctica educativa, práctica docente, métodos de enseñanza, procesos de aprendizaje y evaluaciones, no se busca una teorización de estos problemas, sino participar de resignificaciones o modelos de intervención educativa (Word Bank: 1996). Se observa cierta renuencia a la formación en teoría social y en teoría del conocimiento, pues quienes habrán de realizar los cambios de las prácticas serán los propios docentes, a los cuales les sobra y basta su propia experiencia en el aula. A la segunda se le entiende como aquella orientada a explicaciones teoréticas ajenas a la comprensión de los procesos cotidianos de la relación docente-alumno, en un plano general y macro social.

Esta postura nos sitúa en una doble problemática aún no resuelta en el terreno de la educación, por una parte, la relación entre investigación básica e investigación aplicada, que a su vez nos remite, al problema complejo de relaciones entre investigadores, docentes, políticos y agentes que participan en la toma de decisiones, existe disociación entre el conocer y decidir (el que conoce no decide y el que decide no conoce). Por otra parte, la debilidad en la formación para la investigación, lo que conduce a desconocer la relación entre los aportes provenientes de otras disciplinas y los que se generan en el propio espacio educativo, la IE se nutre tanto de las disciplinas sociales y humanísticas como de las naturales. La IE en este sentido exige rigor conceptual en el entendimiento de lo educativo para incidir en los susceptibles cambios de la cotidianeidad socioeducativa y en la resignificación humano educativa en la búsqueda del deber ser y del ser en la formación del hombre. En este mismo tenor, la IE se puede definir, de acuerdo a Latapí, como: "...el conjunto de acciones sistemáticas y deliberadas que llevan a la formulación, diseño y producción de nuevos valores, teorías, modelos, sistemas, medios, evaluaciones, procedimientos y pautas de conducta en los procesos educativos" (Latapí, 1994: 14)

Desde nuestro punto de vista sostenemos que la investigación científica-educativa tratan de recrear y de construir saberes sobre el hombre. La institucionalización de la investigación a través de la intervención del Estado nos coloca frente a la compleja problemática entre conocer y decidir. Conocer expresa las relaciones del investigador, en el sentido de pensar y reflexionar sobre su realidad, comprender las ideas dominantes de su tiempo y a través de la práctica recrear y reinventar las alternativas que propician mejoría de vida. Decidir refleja los complicados vínculos entre políticos e investigadores. Para decidir el Estado y los políticos toman en cuenta los puntos estratégicos y tácticos para el desarrollo del país, lo que significa que relegan actividades relacionadas al fortalecimiento de la crítica y la especulación, al dar prioridad al conocimiento relacionado con la utilidad, lo pragmático, los rendimientos y los beneficios que fortalecen el desarrollo científico y tecnológico del país. Sin mucho esfuerzo por ejemplo, identificamos las áreas prioritarias de investigación desde el punto de vista del equipo político del gobierno, en el caso de México, esto se registra en el proyecto de las Universidades tecnológicas.

Si observamos las instituciones destinadas a la creación del conocimiento en Brasil y en México son las Universidades Públicas que crean la mayor parte del conocimiento científico-tecnológico. Entre tanto la situación socioeconómica y política de ambos países apunta tres tendencias que rebasan a estas instituciones, la primera, derivada de la explícita división entre enseñanza e investigación, en esta tendencia la investigación científica y tecnológica esta otorgada a las Universidades, Institutos, Tecnológicos, Facultades y Escuela Normal, a través del trabajo de especialistas, colaboradores, redes de intercambios y divulgación. Y las escuelas públicas o privadas orientándose la enseñanza mediante la reproducción y transmisión del conocimiento ya sistematizado. Esta realidad que separa enseñanza e investigación marca las políticas gubernamentales la creación de Universidades, Facultades, Institutos y Tecnológicos que reflejan en si una concepción de investigación científica, de ciencia y de enseñanza; la segunda, se subdivide en dos partes, uno, los vínculos estrechos entre centros de investigación aislados con las universidades públicas: la necesidad de maximizar recursos, mantener el control y responder las demandas agrícolas, económicas, estratégicas, posibilitaron el establecimiento de vínculos entre secretarías, fundaciones, industrias, institutos aislados y sindicatos con las Universidades públicas alargando los espacios de investigación y problematizando las decisiones en cuanto a sus prioridades sociales y económicas, la otra, instituciones de investigación estratégicas del sector público aisladas de los sistemas institucionalizados de los espacios universitarios y de las secretarias de educación, en el caso de México, el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), Instituto de Investigaciones Eléctricas (IIE), Instituto de Investigaciones Nucleares (IIN), Instituto Mexicano de la Tecnología del Agua (IMTA), entre otros; la tercera, se refiere a los vínculos construidos entre universidades y escuelas públicas en cuanto lugares prioritarios para el desarrollo de las ciencias naturales, sociales y de la tecnología. Estos vínculos en el caso de Brasil ya se encuentran avanzados, ahora se busca su perfeccionamiento y su construcción con proyectos conjuntos y comprometidos. Son proyectos dentro de cada área del conocimiento con profesores de los respectivos componentes curriculares, la ayuda mutua y el esfuerzo colectivo. El desafío actual consiste en mejorar la calidad de la investigación en las Universidades, facultades e institutos. De manera semejante hay que crear espacios de creación e invención dentro de las escuelas públicas que ofrezcan a los estudiantes alternativas de investigación y expresión de la cultura. Significa introducir otro paradigma en las prácticas pedagógicas en que puedan fortalecer las relaciones entre universidades y escuelas mediadas por la investigación.

Para esto es necesario desmitificar el concepto que encara la investigación como progreso exclusivo de seres dotados, así como es preciso entenderla como una actividad que exige habilidades, dominio de conocimientos específicos y generales, proyectos y fuentes de financiamiento (Ludke: 1986). Entendemos que el trabajo del investigador así como de otras profesiones exige formación continua, dominio de conocimientos, capacidades de reflexión, análisis y crítica, compromiso social y política, condiciones necesarias para el trabajo y ética, consciente del rigor que acompaña la construcción del trabajo científico.

La construcción de la ciencias es una actividad social esencialmente humana y como tal expresa los valores, los intereses, la visión de hombre y una realidad histórica (Demo: 1981). Formar los investigadores significa comprometerse con una pluralidad de intereses de un lado, con los sistemas productivos internos y externos, con las universidades e institutos y con el desarrollo de la ciencia y de la tecnología y de otro lado, asumir responsabilidades para mejorar la vida y con el compromiso social colectivo. Los productos de la investigación científico-educativa no se desvinculan con sus aplicaciones prácticas, por el contrario guardan estrecha comunicación con la Innovación Educativa, en el momento de la búsqueda de mejorar los procesos y sistemas educativos en los distintos niveles de la realidad socioeducativa.

La respuesta a los planteamientos que tratan de diferenciar a la IE de la investigación científica, y a la investigación básica de la aplicada, es que no existe tales separaciones, por el contrario existe conexión entre ellas. Por eso hemos decidido hablar de la investigación científico-educativa, la cual se nutre de la riqueza teórica de las distintas disciplinas, cuyo producto participa en la generación de Innovación Educativa, y el resultado de las innovaciones suministran materiales para innovar los marcos explicativos de las teorías, esto en un sentido de simultaneidad y no como se había pretendido en las ciencias naturales al concebirse una relación lineal entre investigación y desarrollo (I y D). Donde es necesario avanzar es en estrechar el vínculo entre quienes construyen el conocimiento dentro de la IE con quienes toman las decisiones en materia de educación.

¿Investigación educativa para qué?

Las investigaciones científicas y tecnológicas, la comunicación virtual y vía satélite rompieron con las distancias entre los pueblos, colocándonos en otros tipos de delitos sociales, introduciéndonos a la necesidad de otra ética, y segregaron socioeconómicamente a millares de seres humanos. Ciertamente la velocidad de las transformaciones avanza rápidamente en cuanto que para desarrollar proyectos de investigación se tienen que articular políticas gubernamentales, políticas de las secretarías públicas: ciencia y tecnología, de la comunicación, de la educación y de hacienda, para la aprobación de proyectos, fuentes de financiamiento para las universidades e institutos.

Para desarrollar investigaciones científicas y tecnológicas y producir riquezas es fundamental acercarse y comprender el juego de fuerzas que interactúan en las decisiones. Estas fuerzas son gubernamentales, minesteriales, empresariales, institucionales, de los políticos y de la comunidad de investigadores. Basadas sobre las premisas del mercado, estrategias de desarrollo económico, favorecimiento a grupos empresariales y de los argumentos de los investigadores.

Muchos de los avances logrados en la ciencia contribuyeron para mejorar la vida, domesticar la naturaleza terrestre y espacial, multiplicar rendimientos y reducir perdidas; permitiendo mejorar los sectores: de salud, equipos electrónicos, industriales, astronómicos, naúticos, nucleares, energéticos, hidráulicos, electrónicos, agrícolas, producieron la riqueza, crearon saberes, decidieron y construyeron la historia.

¿Para qué la investigación científica-educativa?

· Para conocerse a si mismo, interpretar las relaciones humanas y las manifestaciones de la naturaleza.

· Para develar el rostro del país, sus limites, debilidades y sus riquezas.

· Para tener instrumentos, herramientas de negociación con otros países.

· Para adquirir alternativas frente a las propuestas deshumanizadoras y anti-democráticas externas.

· Para desarrollar capacidades, habilidades, competencias, democracia y ética.

· Para vencer. Para renovar y para proponer.

· Para ser sujeto con capacidad de creación, invención e innovación.

· Por que las universidades, institutos y las escuelas son lugares prioritarios de creación, invención e innovación.

 

En estas direcciones apunta el trabajo de los investigadores de la educación, la tarea es enorme, a lo largo de la historia del sistema educativo, han sido constante diversos problemas en, currículum, métodos, formación docente, deserción, rendimiento escolar, financiamiento, segregación, etc. A los cuales el investigador aspira a comprenderlos teóricamente y a solucionarlos prácticamente. Para ello, primero es necesario estar preparado como investigador, lo que significa penetrar en teorías, del acto didáctico, social y filosófica; y en el manejo de técnicas y herramientas de investigación; en el establecimiento de redes de interacción con colegas, políticos y administradores. Y segundo, definir con claridad el tipo de sociedad contemporánea y sus propios desafíos. Esto último es de suma importancia, porque para los investigadores de la IE significa abrir nuevas rutas de indagación en dos sentidos: uno, en la dirección de los problemas sociales emergentes, derechos humanos y asuntos por la paz; medio ambiente y desarrollo sustentable, democracia y ciudadanía; innovación y usos tecnológicos; globalización y regionalización; valores y misiones; género y masculinidad; sexualidad y pandemias y; exclusión e indigenismo. Otro, en la dirección del paradigma emergente transdisciplinario de la explicación y comprensión teórica, lingüística, semiótica, semiología, prosaica, cibernética de los sistemas sociales, posmodernidad, caos e incertidumbre.

El investigador de la investigación educativa tiene grandes retos, a los que debe dar respuesta ante el nuevo siglo que esta por llegar, ¿Qué función social habrá de tener la educación? ¿Qué tipo de ideal de hombre se tendrá? ¿Qué currículum trabajar? ¿Qué modalidades de educación fomentar e impulsar? ¿Cuál será el rol del docente? ¿Qué impacto tendrán en los materiales didácticos tradicionales la introducción de innovaciones tecnológicas en los sistemas educativos? ¿Cuál será el papel de los medios de comunicación en la formación? ¿Cuáles serán los cambios en el espacio áulico y en la organización escolar?

El investigador de la educación a diferencia de otros investigadores de campos distintos, su material de trabajo son la individuos que se dotan de saberes y conocimientos a través de la educación con una orientación ideal de existencia y un proyecto de sociedad, que recrea la individuación, externándose ésta en manifestaciones subjetivadas de lo social, es como señala Savater: "Pues bien, la educación es tarea de sujetos y su meta es formar también sujetos, no objetos ni mecanismos de precisión: de ahí que venga sellada por un fuerte componente histórico-subjetivo, tanto en quien la imparte como en quien la recibe" (Savater, 1997: 156).

Para concluir, parafraseando a Savater, el compromiso del investigador de la educación es reflexionar sobre los fines y contenidos de la acción educativa, lo que significa, nada menos que, reflexionar sobre el destino del hombre.

Bibliografia

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Savater, Fernando (1997) El valor de educar. Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América latina. México.

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